miércoles, 14 de marzo de 2007

1964

Introducción al show

A lo largo de 1964 ocurren hechos aislados que luego se irán sumando para emerger en forma de discos plenos de canciones nuevas, llenas del empuje de una nueva generación. En Rosario había dos grupos que perfilaban ser los más populares de los Carnavales: Los Hurricanes y los Wild Cats. Pero como el cantante de los Wild Cats (el "Negro" Rojas) fue convocado a la colimba, el saxofonista y líder -Ciro Fogliatta- empezó a buscar un reemplazante... como aquel pibe de quince que no desafinaba pero tenía la voz demasiado aguda para cantar rock and roll. Se trataba de Félix Francisco Litto Nebbia Corvacho, quien -en esa audición- cantó algunos temas propios y canciones de un grupo que recién daba de que hablar: Los Beatles. Ciro le pidió que cantara un rock y Litto aceptó sin mucho entusiasmo. El timbre agudo de Nebbia no convenció a Ciro para tomarlo como cantante. A los pocos días, Litto se une a otro grupo, Los Sabres, junto a quienes hizo unos diez shows. Entonces es cuando vuelve a cruzarse con Ciro, quien -tras haberlo visto cantar en vivo- le ofrece unirse a Los Wild Cats. Obviamente. Litto acepta la oferta y así empieza a cantar en los típicos bailes locales y haciendo de grupo soporte de artistas de Buenos Aires. Por más que llegaron a realizar tres salidas por sábado, los tres mil pesos que ganaban no alcanzaban. Ciro trabajaba en una Caja de Ahorro, y para sus padres el hecho de dedicarse a la música era como ser "un bohemio, un vago... eso no te lleva a nada". En cambio Litto había cantado junto a sus padres desde los 8 años: "Ibamos con una compañía artística; mi vieja tocaba el piano y a veces cantaba (solía actuar como Marta Denis), mi viejo cantaba y tocaba la armónica (solía presentarse como Félix Ocampo), yo cantaba y -desde los 12- tocaba la viola. Andábamos por todos los pueblos y desde chico anduve metido en ese ambiente". El repertorio de los Wild Cats se apoyaba en la onda de Chuck Berry/Elvis Presley, aunque lentamente fueron pasando al beat de los Hollies ("Here I go again") y The Animals. Para los temas cantados en castellano eran obligados los Teen Tops y sus traducciones de hits del rock'n'roll, como el "Rock de la cárcel", "Popotitos" y "La plaga". Finalmente, el carnaval rosarino pasó y el grupo seguiría todo el '64 ensayando temas de Litto, la mayoría en castellano. Ciro lograría comprarse un órgano Farfisa y el bajista se juega entero en un equipo Audinac. Ya están listos para despegar.
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Resumen porteño

Mientras tanto, ¿qué pasaba en Buenos Aires? Aparentemente, lo más novedoso que ocurría era el estreno de la obra musical "Hello, Dolly", pero en los barrios se estaba gestando algo nuevo... Javier Martínez le pegaba duro a la batería que tenía en una casa alquilada. Otros tomaban sus mochilas apuntando a Villa Gesell, donde parecía haber una dolce vita, reflejada sutilmente en la película "Los jóvenes viejos" de Rodolfo Kuhn, que seguía los trazos de la nouvelle vogue de Truffaut. En Mar del Plata y en Buenos Aires, en lugares como el Riviera Hotel, el Indio Gasparino (seudónimo de Facundo Cabral) contagiaba el limbo-rock, un invento musical que tenía letras intranscendentes y que dio pie a torneos televisivos. El baile consistía en pasar por debajo de una barra horizontal sin perder el ritmo. Ni más ni menos que el estilo "watusi" de las películas norteamericanas. En 1964 debuta en la televisión Piero, cuyo repertorio consistía en canciones melódicas italianas como "A la cara, cara nonne" y "Giovanne, Giovanne". Esta etapa le duró un año, y gracias a la manija de Sábados Circulares, el disco tuvo su minuto de gloria comercial. Algo para no dejar de lado: 1964 es el año en que Los Beatles llegan a Estados Unidos. Empieza la Beatlemanía.
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La gente del futuro

-¿Tiene el disco de los Beatles? -Sí, ¿el simple o el doble? De esta manera, Carlos Alberto Charlie García Moreno compró su primer dosis de música nueva: "Twist y gritos", "Un gusto a miel", "¿Quieres conocer un secreto?" y "Hay un lugar". Mientras lo escuchaba infinitas veces, soportaba las bromas que le hacían en el colegio: "¡Mañana vamos a ver a Charlie al reformatorio!"... el Conservatorio Thibaud-Piazzini, donde el sábado 24 de octubre, con 13 años cumplidos el día anterior, tocó un concierto ante padres, profesores y amigos. Ese día empezó a improvisar un medio de una pieza de Chopin, pero sólo se dio cuenta su profesor. Era un juego personal.
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Otra gente

En la ciudad de México se realizó el Primer Encuentro Americano de Poetas, donde participaron jóvenes de 15 países. Representando a Argentina estaba Miguel Grinberg con veintitantos años. A fines del '61 había editado el primer número de Eco Contemporáneo, una revista ideada junto a Antonio "Giorgio" Dal Masetto durante una mochilada al Brasil. Miguel había estado en grupos de teatro vocacional y por casualidad conoció a Antonio, quien llevaba apenas un año en Buenos Aires. Libros de Camus fueron un punto en común, y la amistad se asentó tras interminables jornadas en la redacción de Eco, apodada "El Reducto de la Flor Solar", así llamada a raíz de un canto rodado con forma de un sol que se encontró en las Cataratas. Lamberé 1080, cerca de Corrientes y Angel Gallardo. Ahí estaba la fábrica de carteras de Samuel Grinberg, quien compartía el lugar con la joyería del Sr. Vázquez y con Artes Gráficas Sasso. Encima de la Imprenta estaba el Reducto de la Flor Solar, un gran galpón azulejado que una vez fue un depósito de cueros y que contaba con elementos muy cotizados: un escritorio y un teléfono, a lo que agregaron un máquina de escribir. Todo se hacía a pulmón, y aún hoy Antonio recuerda los viajes hacia la imprenta que quedaba en la provincia, y el duro trabajo de doblar y guillotinar cada ejemplar en pleno verano porteño. Luego, volver hasta Retiro con los paquetes y repartirlos entre kioskeros amigos, cine-clubs, y en la puerta de las facultades. Al principio estaban ellos dos, pero de a poco fueron desfilando más personajes, como el apasionado Alejandro Vignati, Gregorio Kohon, y un grupo que venía de Tandil (entre ellos Jorge Di Paola Levin, luego co-fundador de la revista El Porteño). Esa gente de Tandil veía con un contacto valioso: conocían al escritor polaco Vitold Gombrowicz, radicado en nuestro país. Obviamente, Eco Contemporáneo no era una revista popular, pero se distinguía de las demás revistas literarias -como Opium o El Angel del Altillo- porque publicaban mucha literatura beat. El primer número coincidió con las primeras traducciones de obras de Jack Kerouac: "El ángel subterráneo" y "En el camino". La páginas de Kerouac transmitían una explosión de libertad personal y un afán de descubrimiento del mundo. La posibilidad de inventar todo a cada instante. Y ese es el punto de contacto de "los intelectuales" con los músicos.